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Insolvencia: ¿El fin o un nuevo comienzo?

Nos hemos acostumbrado a que la palabra “insolvencia” nos haga pensar automáticamente en crisis o en algo negativo; y aunque su detonante usualmente se haga presente en situaciones difíciles, también tiene un espacio importante el significado de oportunidad.

Circunstancias como el desempleo o como la actual crisis por pandemia, pueden llegar a ser dos de las causas más comunes para que la persona supere su nivel de endeudamiento y, con ello, ausencia de pago; además, la crisis se agudiza cuando los acreedores inician su labor de cobro y los deudores sufren una sensación de desespero.

Contrario a lo que muchas personas piensan sobre la insolvencia, que es el fondo de la situación de dificultad y que es un callejón sin salida, puede ser más bien la oportunidad para restablecerse e incluso con más fuerza. No se puede perder de vista que la razón por la cual fue creado este mecanismo con la Ley 1564 de 2012 fue la de normalizar los créditos pendientes de pago.


De esta manera cuando hay varios pagos a varios acreedores, y esos pagos individuales significan una suma de dinero mensual muy elevada que, en la mayoría de los casos, no es fácil pagar, a través de esta herramienta se puede lograr que esos pagos mensuales se disminuyan al punto en que puedan ser atendidas las obligaciones para todos los acreedores. Esto no es otra cosa que una solución sostenible en el tiempo.


A través de esta figura podemos lograr tener un acercamiento con los acreedores, enfrentarlos y ofrecerles alternativas de solución. Si bien, en ocasiones, algunas de las opciones presentadas no son del todo ideales para el acreedor, puesto que normalmente le apuntan a ampliar el lapso de tiempo en el que se irán haciendo los pagos por parte del deudor, sí garantiza el cumplimiento de la obligación.

El análisis del acreedor puede ir en dos vías:

  • Seguir presionando al deudor por recuperar el dinero en un corto tiempo, pero sin la seguridad de que en efecto suceda

  • Acomodarse a su capacidad de pago y esperar un poco, a cambio de tener la certeza del cumplimiento del pago.

No podemos dejar de lado que los procesos de insolvencia tienen ciertas consecuencias como, por ejemplo, la de quedar reportado por un tiempo en centrales de riesgo, lo cual implica que las posibilidades de adquirir créditos con entidades financieras se reducirán al máximo. Pero, sin duda alguna, al poner en la balanza los beneficios y los efectos de este proceso, siempre serán mayores las ventajas para el deudor.


Por eso, la insolvencia debe ser vista como una solución a la crisis en donde el deudor puede reinventarse y lograr salir de los aprietos, reorganizando en conjunto con sus acreedores su situación, para así lograr un beneficio conjunto. Esto le dará la oportunidad de enfocarse en su trabajo o en las cosas que más le importan.

No es fácil aceptar y revelar que el desequilibrio financiero está anulando las posibilidades de avanzar; sin embargo, hay entidades, como los centros de conciliación, que pueden brindar la asesoría para ingresar al trámite y tomar la decisión de una manera más fácil.


Igualmente...


Existen abogados y profesionales de otras disciplinas que son especializados en este asunto, que pueden planear las mejores estrategias para proponerle a la mesa de acreedores y que, como ya se mencionó, traiga el mejor beneficio para todos.

Encuentra en próximas entradas de Clúster Legal actualidad jurídica útil para desarrollar junto a nuestros socios las guías preventivas más óptimas y que se ajustan a los emprendimientos de nuestros clientes.

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